¿Y yo qué puedo hacer?
Cada cosa que hacemos, cada frase que decimos, genera una consecuencia. Es tanto lo que podemos hacer para fomentar la igualdad en nuestros entornos. Quizás parezca que no sirve para nada pero los cambios importantes se consiguen poco a poco. Yo voy a intentar que mi entorno laboral sea más igualitario en aquel ámbito en el que puedo influir, en las relaciones con mis compañeros y compañeras. Soy consciente de mis limitaciones pero también del poder de mis actos. No me quedaré callada ante las injusticias, daré el espacio a cada mujer que se acerque a la oficina para que pueda comunicarse (en muchas ocasiones es la voz de ellos la única que se escucha)... Creo que tener esta actitud es dar ejemplo y es posicionarme. Para alcanzar la igualdad de género es fundamental no ser equidistante porque el mundo en el que vivimos está claramente posicionado. Para equilibrar debemos sumar en el lado más desfavorecido.